Sobre mí
Hola, me llamo Carme Tena Pi.
Psicóloga, coach, aficionada a la fotografía en general —y a la fotografía de la belleza de la naturaleza en particular— y creadora de las Cartas de la Sabiduría de la Naturaleza (CSN).
Desde hace más de 35 años acompaño a personas y organizaciones en procesos de transformación y, desde hace toda una vida, la naturaleza me acompaña a mí como maestra, como inspiración y como fuente de asombro.
Siempre me ha fascinado aquello que está esperando ser revelado: la belleza, la sabiduría y los recursos que ya habitan en las personas y que, muchas veces, permanecen ocultos hasta que encuentran un espacio donde poder expresarse.
La naturaleza como maestra
Desde que tengo memoria me recuerdo con una cámara en la mano. Mientras camino y admiro el entorno natural, es la misma naturaleza la que me llama, ella me avisa, me dice: "¡estoy aquí!". Y yo voy con la cámara, le hago la foto, y siempre me trae algún mensaje, alguna sorpresa o me saca alguna sonrisa.
La fotografía de naturaleza, y especialmente la fotografía macro, me ha acompañado muy de cerca sobre todo los últimos veinte años de mi vida. Capturar esos detalles naturales invisibles a simple vista —el brillo de una gota de agua, la textura de una piedra, el interior de una flor o la delicadeza de un insecto— siempre me ha producido una profunda sensación de asombro y conexión.
Durante mucho tiempo fui capturando, reuniendo y guardando estas imágenes.
Dada mi experiencia, creo profundamente que la naturaleza no solo nos rodea, sino que también nos refleja, nos habla y, si aprendemos a escucharla, puede convertirse en una gran maestra de nuestros propios procesos de vida. Por eso estas cartas nacen, también, de una invitación a recuperar la capacidad de asombrarnos, a detenernos y descubrir que una piedra, una hoja, una flor o el reflejo de la luz sobre el agua pueden hablarnos de nosotros mismos.
Y fue precisamente al contemplar estas fotografías cuando empecé a descubrir que cada una me evocaba una experiencia humana. Y en esa interacción, me aparecía una frase, una pregunta, una reflexión.

Así nacieron las fototextos, que eran una foto hecha por mí a la que le adjuntaba una línea de texto, también mío. Y de ahí fue naciendo, también, el concepto de Arte Impropio, que todavía uso en muchas ocasiones para etiquetar aquella parte artística que espontáneamente fui desarrollando y que no era una práctica "propia de mi trayectoria" hasta el momento y que tampoco sentía como "propia", sino que era inspirada o resultante de una conexión especial… no sólo con las fotos sino también pintando bastones y otros elementos de la naturaleza, y más adelante maracas chamánicas… pero esto lo cuento más adelante.

Con el tiempo llegué a crear más de 540 fototextos o pequeñas ventanas que invitaban a mirar la vida desde otro lugar.
Cuando la vida me enseñó un idioma nuevo
A veces la vida nos enseña un idioma que no elegimos aprender.
Esta parte del camino habla de pérdidas. Tómate el tiempo que necesites para leerlo y sentirlo... si lo necesitas.
En febrero de 2017, Lluís, mi hermano pequeño, murió por suicidio a los 49 años. Después, en septiembre de 2018, murió de cáncer a los 57 años Jaume, el que fue un muy buen amigo de juventud y que, más adelante fue mi pareja y compañero de vida durante 20 años, además de ser el padre biológico de mi segundo hijo y de haber ejercido de padre de mi hijo mayor.

Comparto esto, porque estas pérdidas fracturaron mi mundo conocido. Y, en ese silencio, mi salida natural fue afinar la observación, pararme ante lo diminuto y escuchar... sin saber qué buscaba. La cámara de fotos —mi Nikon D90— se convirtió en mi forma de conversación con la naturaleza y conmigo. Ella me prestó imágenes cuando yo no tenía palabras. Ellas, las palabras, fueron llegando mucho después.
Entonces, lo que empezó como un ritual diario de re-creación se convirtió en una balsa para atravesar el dolor sin negarlo. No todas mis fototextos nacieron de ese duelo, pero fue él (el proceso de duelo) quien catalizó esta forma diaria de mirar, escuchar y comunicarme con lo sutil — y, con ella, la semilla de lo que hoy son las Cartas de la Sabiduría de la Naturaleza.
Además, en 2017, dentro de una formación en Metagenealogía que hice con Marian Costa (que, sorprendentemente, inicié la tarde antes de la partida de mi hermano), escribí un canto que nombraba mi Gran Finalidad en la vida: "Unir mundos en el Amor, en el Dolor y en el Placer Universal". Hoy comprendo que las CSN son ese lugar de encuentro.
De ese mismo proceso, sin buscarlo, empezó a emerger también una habilidad que no sabía que tenía: pintar símbolos, mandalas e imágenes sobre elementos de la naturaleza — bastones, calabazas, pieles de tambor y de maracas. Pero esa es otra historia que te cuento más abajo... aunque ya os lo he apuntado más arriba.
→ Lee la historia completa: El Puente Híbrido — La Gran Síntesis
El nacimiento de las Cartas de la Sabiduría de la Naturaleza
Crear una carta es, para mí, un proceso de doble mirada: primero volver a la imagen que hice en plena comunicación con la naturaleza y preguntarme qué me despierta; después, ofrecerla a alguien más, para ver qué le despierta a esa persona.
En el 2020, durante el confinamiento, empecé a compartir estas fototextos en grupos y sesiones online.

Lo que ocurría era sorprendente. Cuando una persona elegía una imagen de forma intuitiva, casi siempre encontraba en ella un sentido profundo para el momento que estaba viviendo.
Lo comprobé tantas veces, que sentí que era importante materializar este proyecto.
Así comenzó, durante el verano de 2024, la selección de las 83 imágenes que formarían la primera edición del juego que llamaría Cartas de la Sabiduría de la Naturaleza.

Después llegaron los textos que acompañan cada carta en el librito adjunto, con reflexiones, preguntas y distinciones nacidas de mi experiencia como psicóloga y coach, orientadas a abrir espacios de conciencia, autoconocimiento y exploración personal.
Sin embargo, nunca he sentido que las cartas estuviesen aquí para dar respuestas.
Creo que las cartas tienen la capacidad de crear un espacio de encuentro donde cada persona puede escuchar algo de sí misma que quizá estaba esperando ser reconocido.

La información que emerge en la experiencia con las cartas no proviene únicamente de la imagen, de la frase o del librito que las acompaña. Muchas veces surge de dentro de la propia persona, gracias a la interacción, a la conversación y al intercambio que se produce con la carta elegida. Más que ofrecer respuestas, las cartas abren una conversación. Una conversación con la naturaleza, con lo sutil y, sobre todo, con uno mismo.
Mi hijo menor me ayudó a hacerlo posible y, en diciembre de 2024, las cartas llegaron al mundo.
¿Para quién son estas cartas?
Para personas de todas las edades que se sienten abiertas a conversar con lo sutil, con lo intangible y con la naturaleza.
Para quienes sienten curiosidad por detenerse, escuchar algo de sí mismas y dejarse sorprender por nuevas comprensiones.
Las cartas están siendo utilizadas con niños y adultos por psicólogos, coaches, terapeutas, educadores, profesores de yoga, formadores, consultores y profesionales de recursos humanos, entre otros, para abrir conversaciones y facilitar procesos de reflexión y transformación.
Y también por personas que simplemente desean tener en casa un pequeño ritual de conexión consigo mismas.

Me emociona especialmente compartirlas con personas mayores. Recuerdo a una mujer de 85 años que acababa de ser operada de la cadera. Le llevé las cartas al hospital como regalo y pasó los días de recuperación saboreando cada imagen y cada texto.
Historias como esta me recuerdan que estas cartas tienen la capacidad de acompañarnos en cualquier momento de la vida.
Un mismo hilo conductor
Las Cartas de la Sabiduría de la Naturaleza forman parte de un universo creativo y profesional más amplio.
En 2018, creé mi primer juego de cartas para acompañar el proceso de salida de los juegos y roles del Triángulo Dramático de Karpman: un material compuesto por 14 mazos —con 28 cartas cada uno— que facilitan un recorrido muy orgánico de toma de conciencia y transformación hacia relaciones con uno mismo y con los demás, más libres, saludables y autónomas.

Integrar la fotografía, la escritura y el acompañamiento de procesos humanos en un mismo lenguaje —las fototextos— abrió también la puerta a otra forma de expresión que no esperaba: pintar animales, símbolos, imágenes y mandalas sobre elementos de la naturaleza: ramas, raíces, calabazas, pieles de tambores y maracas chamánicas. Hoy esa habilidad forma parte de otra de mis prácticas profesionales, a través de las Maracas del Alma y las Joyas Sonoras, un proyecto que comparto con mucho gusto y pasión con Jayani A. Molina, la directora del proyecto y cocreadora del Instituto de Musica Primordial.

En la foto se ven las 132 maracas que he pintado desde junio 2022 a junio 2026.
A primera vista podría parecer que estas actividades no guardan relación entre sí. Sin embargo, para mí todas nacen de una misma intención.
En el proceso de crear una maraca acompañamos el develar de una imagen que emerge de la materia. Y siento que esto es profundamente similar a un proceso de acompañamiento psicológico o de coaching: ayudar a revelar algo valioso que ya estaba ahí.
Mi camino profesional
Me licencié en Psicología clínica por la Universitat de Barcelona en 1985 y llevo colegiada en el Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya (COPC) desde entonces. Con el tiempo fui ampliando y profundizando mi formación: en 2005 me certifiqué en Coaching Ontológico por The Newfield Network en Chile. En 2012 obtuve la acreditación PCC de la International Coaching Federation (ICF) y, ese mismo año, completé el Máster Ejecutivo en Coaching Organizacional en EADA, además de mi acreditación como psicóloga-coach por el COPC.

También me he formado como facilitadora del método Alba Emoting (inducción emocional desde el cuerpo), en Coaching Avanzado Cuerpo y Movimiento (coaching Corporal-Emocional), Análisis Transaccional, Coaching Transpersonal, Danza Primal, Chamanismo Transcultural y, más recientemente, en Lectura Kinesiológica de Campo (LKC)
Cada una de estas formaciones ha ido enriqueciendo y ampliando mi manera de acompañar procesos personales, organizacionales y de formación de coaches, así como procesos emocionales individuales, grupales y de mujeres, estas últimas a través del Programa Liderazgo Femenino de coaching corporal del que he sido la creadora y directora de 25 ediciones realizadas entre España y Latinoamérica. Y, sin duda, todo ello está presente en las Cartas de la Sabiduría de la Naturaleza.
Lo que da sentido a todo
Acompañar, para mí, es un acto de develar.
- Develar la belleza que ya existe.
- Develar la sabiduría que ya habita en cada persona.
- Develar aquello que está esperando ser reconocido.

En el fondo, todo mi trabajo —ya sea a través de las cartas, de las maracas o del acompañamiento terapéutico— nace de un mismo deseo: crear espacios y experiencias que permitan a las personas encontrarse con aquello que ya habita en ellas y que, quizá, estaba esperando una oportunidad para ser visto, escuchado y reconocido.
Si algo de todo esto resuena contigo, te doy la bienvenida a este ecosistema.
¡Las cartas te esperan!